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RIOS, CAMINOS NATURALES

                LA SENDA DEL DUERO

La Ruta del Río Duero enlaza las poblaciones ligadas al cauce del río Duero integrando los valores ambientales de la ribera con su patrimonio histórico, cultural y Artístico.

Su cauce pasa por enclaves monumentales que recuerdan la importancia del río a lo largo de su historia: Duruelo de la Sierra, en plena naturaleza, Soria la ciudad de los poetas, Aranda de Duero lugar de culto para la gastronomía castellana, Peñafiel cuna del vino Ribera del Duero, Tordesillas la ciudad cuyo tratado repartió el Nuevo Mundo, Toro la fértil vega celtíbera y Zamora la capital del románico; y sus aguas riegan los viñedos de las comarcas vitivinícolas más afamadas del sur de Europa. Tres denominaciones de origen beben de su vega: Ribera del Duero, Toro y Arribes del Duero.

Además, el Río Duero discurre por bellos espacios naturales creados por la acción de sus aguas, muchos de ellos convertidos en Parque Natural y reservas medioambientales de gran valor.

ICAMINO NATURAL DEL EBRO

El viajero encontrará en Fontibre el poste con el kilómetro cero del Camino Natural, junto a un Centro de Interpretación del río. Al caminante le esperan por delante 950 kilómetros distribuidos en 42 etapas atravesando tierras de Cantabria, Burgos, La Rioja, Navarra, Zaragoza, Lleida y Tarragona, hasta llegar a la desembocadura en Riumar.

Hay pocas posibilidades de pérdida. El río marca la dirección a seguir, pero, además, el viajero cuenta con el apoyo de más tres mil postes indicadores y de un centenar de paneles informativos, aparte de las señales que le distinguen como sendero de gran recorrido, ya que el camino está homologado por la FEDME como GR 99.

El Camino Natural del Ebro es un itinerario comparable al Camino de Santiago en todos los sentidos. Naturaleza, historia, cultura y tradición a raudales se dan cita en este río que desde que se tiene noticias, ha sido un eje económico y de comunicación de importancia transcendental.

A lo largo de sus novecientos kilómetros de recorrido, el río atraviesa una rica variedad de paisajes y un puñado de espacios naturales protegidos: un parque natural, cinco reservas, seis enclaves naturales, tres áreas naturales singulares, dos humedales de importancia internacional, numerosas zonas de especial protección para las aves y lugares de interés comunitario y un sinnúmero de paisajes sin proteger pero no por ello menos valiosos.

El Ebro ha sido vehículo de la Historia de nuestro país. Los acontecimientos, las ideas, los ejércitos han navegado por sus aguas a favor o contra corriente. Las orillas del río se encuentran cuajadas de ejemplos de arquitectura religiosa, acueductos romanos, azudes árabes, fortalezas cristianas, puentes modernistas… Un viaje a lo largo del curso del Iberus flumen es un viaje a través del tiempo que parece tomárselo con calma en algunas de los pueblos y ciudades que nacieron y crecieron a su orilla, como las monumentales Reinosa, Frías, Miranda de Ebro, Logroño, Tudela, Miravet y la propia Zaragoza.

CAMINO NATURAL DEL TAJO

El viajero tendrá que acercarse al bonito pueblo de Albarracín para iniciar este fascinante viaje de ochocientos kilómetros a través de las provincias de Teruel, Guadalajara, Madrid, Toledo y Cáceres, hasta detenerse en Cedillo, ya en la frontera portuguesa.

El fuerte grado de despoblamiento que presentan algunas zonas integradas en su cuenca, como su curso alto y medio-bajo, han permitido preservar parajes de gran interés ecológico, varios de ellos protegidos bajo algún tipo de calificación. Entre ellos merece la pena destacar el Parque Natural del Alto Tajo, un pequeño Cañón del Colorado, el Parque Nacional de Monfragüe, que conserva el mejor ejemplo de paisaje asociado al bosque mediterráneo, la Sierra de San Pedro, considerada como una de las zonas con mejor representación de flora y fauna asociada al bosque y matorral mediterráneo, y que alberga el quince por ciento de la población mundial de águila imperial y el Parque Natural del Tajo Internacional que forma, con su gemelo portugués, uno de los espacios naturales más extensos de la peninsula.

CAMINO NATURAL DEL GUADIANA

La cuenca del Guadiana se ha convertido en un refugio botánico y de fauna, en la que sobresale una ingente cantidad de aves invernantes. puentes romanos como el de la antigua Emerita Augusta , la actual Mérida, balnearios, calzadas y villas romanas, fortalezas árabes como las de Peñarroya y Cuncos, o, ya más avanzada la Historia, castillos.

Las lagunas de Ruidera se consideraron durante mucho tiempo la fuente del Guadiana, así que los técnicos del Ministerio eligieron la Laguna Blanca —la primera de las quince que forman este sorprendente humedal— para situar el arranque del Camino Natural del Guadiana.

Las aguas desaparecen tragadas por la tierra en Argamasilla de Arba, y habrá que atravesar kilómetros de campos en apariencia áridos para reencontrarse con ellas en los Ojos del Guadiana. Aquí, el agua aflora y forma un rosario de lagunas que dan forma a las insólitas Tablas de Daimiel. La palabra oasis es la más acertada para describir estas lagunas en el corazón de la reseca Mancha.